bosque desenfocado

Dieciséis

Mi presencia es tu ausencia.
Tu silencio, mi derrota.
Sé que no hay culpables.

Y mientras tu silencio grita,
mis ojos difuminan tu sombra.
¿Por qué no puedo verte bien?
Mis gafas de aviadora te fragmentan cada vez más.

El desierto rompe en llamas,
el vendaval me arrasa,
la arena arde en mi pecho,
el fuego escuece mi sexo.

Y nada está igual.
Hay telarañas en mis ojos,
cuchillas en mis dientes,
y sangre en mis bragas.

Ha muerto nuestro plan;
tu distancia convierte en hielo el mar
mientras mis venas arden.