Venas abiertas

Paseos nocturnos por ciudades heridas.

Murciélagos de ojos vacíos y miradas perdidas,
bailando, serpenteando, chupando,
sobreviviendo a ecos ensordecedores.

Caminar esperando a que despunte el alba,
con sus cuchillas lentas y afiladas de metal dorado.

Caminar con las piernas largas y abiertas
como alicates de punta plana,
rompiendo las calles, rasgando la calma a cada paso.

Ver enjambres de luciérnagas en los edificios.
Cerrar los ojos e izar el vuelo
sobre las venas abiertas de ciudades heridas.