Piedra y metal oxidado

La escribana de metal

Disfruta de esa melodía
de pasos perdidos,
de golpe esquivo y certero,
de golpe escarlata.

Arrastra sus pies,
suena un diapasón
afinado,
afilado.

El ruido resuena entre sus pulgares,
golpea lento, frío, incesante.
Tac tac tac tac.
Las agujas del reloj se clavan,
se agarran, se hunden, se silencian
en la esfera de golpes inciertos.

Piedra oxidada, metal quemado.
Lo agarra entre sus piernas
atrapado,
asfixiado,
ahogado,
desde lo alto de la atalaya.